Vaqueros no debió jugar la final

La final de la Liga de Béisbol Profesional Colombiano debió ser entre Tigres- Caimanes, por la inscripción irregular de Toros Vaqueros y por ser un equipo desafiliado automáticamente de la Federación por vencimiento de su reconocimiento deportivo.

Tigres es el gran perjudicado del torneo porque Toros Vaqueros debía perder todos los partidos ganados por violación de los artículos 11, 15, 17 y 21 de la resolución 632 del 2019 de la Federación Colombiana de Béisbol y artículos 14, 15, 18 y 19 del decreto ley 1228 de 1995.

Para poder participar en competencias oficiales el equipo debe gozar de reconocimiento deportivo y renovarlo si se producen cambios en los órganos de administración y de control como ocurrió con la fusión Toros Vaqueros. El nuevo ente deportivo debió diligenciar personería jurídica y reconocimiento deportivo para su existencia legal. La figura del préstamo del reconocimiento deportivo no es legal como ocurrió en este caso. La Diprobéisbol que es una dependencia de la Federación Colombiana de Béisbol encargada de organizar y promover las competencias del béisbol profesional colombiano le corresponde velar para que los clubes cumplan con las normas legales y estatutarias.

No olvidemos que la regla de oro de toda competencia deportiva es el juego limpio. Esta norma es de forzoso cumplimiento para todos los protagonistas del deporte sin excepción alguna, para que la actividad deportiva se desarrolle preservando la ética, los principios, el decoro y la disciplina. Que aseguren el cumplimiento de las reglas de juego en una competencia, las disposiciones reglamentarias y estatutarias de los clubes, ligas, divisiones profesionales y federaciones deportivas conforme a la ley 49 de 1993.

Recordemos el caso del Cúcuta Deportivo, que por suspensión de su reconocimiento deportivo por el Ministerio del Deporte, no pudo continuar en el campeonato del futbol profesional colombiano, por incumplimiento de los acuerdos en el proceso de reorganización establecido en la ley 1116 del 2006, llegando a la liquidación judicial del club. El Ministerio del Deporte debió suspender o aplazar la Liga del Béisbol Profesional Colombiano por incumplimiento de las normas legales y reglamentarias establecidas en el artículo 31 de la ley 181 de 1995.

No me explico por qué el Ministerio del Deporte en sus actuaciones es diligente con unos y lerdo con otros. Entiendo perfectamente el esfuerzo que hacen los dirigentes deportivos para asistir a este tipo de competencias cuando el apoyo de las entidades oficiales y de la empresa privada es poco, pero también entiendo que las cosas hay que hacerlas bien.