CAIMANES de Barranquilla Campeón

Llegó a feliz término nuestra Pelota Invernal, atípica como todas, cumpliendo con todos los protocolos exigidos; teniendo como burbuja al Edgar Rentería Park de la bella “curramba”.

Con cuatro equipos, diferentes, donde sobresalieron Vaqueros-Montería y Caimanes-Olímpica. Una temporada llena de cierta incertidumbre, con dimes y diretes, donde salió a flor de labio la respectiva fuerza o la eterna rivalidad regional. Mucho antes de iniciarse se especulaba acerca que se podrían presentar algunas irregulares que tratarían de incomodar al equipo del Valle del Sinú. En un principio las cosas se arreglaron aparentemente y Cartagena pudo armar su equipo con mayoría criollos y a Montería se le solucionaron algunos impases con la libertad de ciertos jugadores.

Un día cualquiera recibimos una llamada de la Florida en donde nos decía el buen amigo y personaje ampliamente conocido, que no le gustaba la forma en que pretendían organizar la temporada. Que tanto Gigantes como Tigres serian conformados con peloteros netamente “Rookies” para que no representaran ningún peligro en las pretensiones para que Caimanes Olímpica ganara el derecho de ir a la Serie del Caribe. Que Barranquilla estaba "ardido" porque Montería fue a la justa caribeña y este año le correspondía a Caimanes, por tanto, iba a conformar un cuadro con lo mejor, incluyendo grandes ligas, para clasificar por encima de quien fuera así tuviera que echar mano de cualquier artimaña.

Que esto lo hacían para estar seguros que el único enemigo en el terreno de juego seria Vaqueros, equipo totalmente independiente.

Continuó diciendo nuestro amigo: “Si yo no fuera quien soy, iría allá y les diría una gran cantidad de verdades, los insultaría y los mandaría al carajo; porque el béisbol no se juega así”. Pero la verdad sea dicha, aparte de todo esto, Caimanes armó un equipo para campeonar y su paso por la fase regular fue bastante discreto, terminando en el tercer lugar. Comenzó el Round Robín, sacaron a Cartagena que no le alcanzó y la final sería la que nosotros habíamos vaticinado: "El único que le va hacer guerra a Caimanes, es Vaqueros".

Durante todo el trayecto a Vaqueros le amargaron la vida, se la pusieron difícil en todas las instancias y terminaron por expulsarle a su manager por prepotente, por no querer respetar las normas establecidas y esto dio al traste quedando el equipo sin timonel, sin liderazgo, sin un capitán. El argumento consistía en que su comportamiento no era el mejor, que era reincidente y por lo tanto tenía que irse del torneo. Argumento que trajo consigo que el padre de este, Osvaldo Guillen, lanzara epítetos tildando de manada de mafiosos a la DIPROBEISBOL. En síntesis todo mundo, todos los fanáticos del Valle del Sinú esperaban ver su equipo triunfar por segunda vez; faltándole solo un juego para lograrlo.

Y se llevaron la gran sorpresa, que no pudieron con el encargo y quedaron atónitos en la forma como su divisa se dejaba ganar tres al hilo mostrando un cuadro totalmente diferente después de la tercera victoria. Nosotros como buenos analistas de pelota lo tomamos como de rutina, porque en el beisbol existen las sorpresas. Miren lo que sucedió entre Gigantes y Águilas en la pelota dominicana, que también puede pasar en la venezolana entre Lara y Caribes o Culiacán y Hermosillo en la Liga Arco del Pacifico Mexicano. Y en caso que se hubieran dado dichas irregularidades, ¡carajo!, nos resistimos a creerlo, porque esto nunca ha pasado en nuestro medio.

El béisbol se ha caracterizado siempre como el más honesto de todos los deportes y es difícil estar de acuerdo con los fanáticos que argumentan… el equipo se dejó manosear. Continuará el Run Run entre todos los sinuanos y cordobeses con la idea de que esto fue arreglado…. Jà…Jà…Jà… dado el poder económico de la familia Chaar. Es la idea de ellos, no de nosotros, que quede constancia.